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Investigación y Desarrollo

 

Comunicación y educación - Perspectiva latinoamericana
Introducción

Como cada dos años, la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC), llevó a cabo su reunión académica, esta vez convocada bajo el sugerente título Sociedad de la información. Convergencias, diversidades. La organización estuvo a cargo de la Universidad Diego Portales, bajo el mando tenaz e incansable de Lucía Castellón y se desarrolló entre los días 26 y 29 abril del 2000 en Santiago de Chile.

A finales de marzo y después de algunos meses de trabajo, había quedado definitivamente integrado el grupo de trabajo (GT) Comunicación y Educación. Este grupo forma parte de la estructura de ALAIC definida por temas relevantes de comunicación en torno a los cuales los miembros de la asociación presentan avances o resultados de investigaciones, reportes de actividades, ponencias, ensayos, reflexiones que contribuyen a un mejor conocimiento del campo de estudio de la comunicación. Las reuniones académicas de ALAIC tienen ese propósito y como se ha dicho reiteradamente, sus grupos de trabajo (GT) son el alma de la asociación, no sólo porque a través de ellos se logra una auténtica participación de sus miembros, sino porque recogen diferentes vertientes (todas ellas de estricta actualidad) del pensamiento latinoamericano en torno a la comunicación.

Aunque estos grupos alcanzan una riqueza y diversidad sorprendentes, tanto por el material que se reúne como por las discusiones e intercambio de ideas que se generan, no siempre es posible recuperar esas aportaciones para darles una difusión mayor. Es por ello que la meta ha sido siempre lograr que los trabajos de los investigadores trasciendan hacia un ámbito más amplio, donde existe interés por conocer más acerca del campo de estudio de la comunicación. En este sentido y dentro del GT comunicación-educación, cabe precisar que los cambios que han introducido las nuevas tecnologías de comunicación en los procesos de enseñanza, han aumentado el interés de docentes, alumnos y miembros de las comunidades académicas por saber más acerca de la comunicación educativa.

A partir de estos antecedentes y frente la riqueza y diversidad de los documentos presentados en la reunión 2000 de ALAIC, me pareció importante encontrar el camino que nos permitiera compartir estos esfuerzos de reflexión con otros colegas. Este propósito se basó en tres motivos fundamentales.

En principio, porque con base en mi experiencia en la integración de tres grupos de trabajo anteriores sobre Comunicación y Educación para los encuentros bianuales de ALAIC, comprobé que el interés por este tema había ido en aumento. Sin duda ALAIC ha crecido y con ello su repercusión y reconocimiento en América Latina, pero además de ello y en consonancia con ese crecimiento, es claro que el interés por nuestro GT Comunicación y Educación ha ido en aumento debido a la centralidad que este vínculo ha alcanzado en los procesos educativos. Hoy contamos con puntos de vista diferentes, reflexiones teóricas y metodológicas, estudios empíricos, desarrollados por investigadores de diversos países de la región que están trabajando el tema de manera permanente.

En segundo lugar, considero que el vínculo entre comunicación y educación propicia lecturas diversas según el enfoque que se adopte. Durante la edición de este libro, fue difícil encontrar un orden que sin violentar esas diferencias, recuperara las coinIDMEncias de los investigadores y de los trabajos que se están realizando en la región en materia de comunicación educativa. El tipo de textos que se presentan en esta obra responde así a una realidad compleja y diversa.

El tercer motivo fue vincular en una obra conjunta a dos instituciones destacadas en América Latina, que tienen como meta común estudiar la comunicación en el contexto preciso de la educación: el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa, ILCE y la ALAIC. Ambas cubren propósitos más amplios, pero también ambas comparten el interés por el vínculo comunicación-educación. Siendo diferentes en sus orígenes, estructura y objetivos generales, creo que el punto de encuentro que se produce en la edición de este libro es altamente gratificante, porque gracias al esfuerzo mutuo, ILCE y ALAIC ponen en manos de los lectores interesados en el tema, trabajos recientes y novedosos.

Lograr el vínculo entre ILCE y ALAIC no fue una meta difícil de alcanzar. Sólo bastó unir la voluntad, el interés y el empeño de Patricia Avila, directora de Investigación y Comunicación Educativas del ILCE, quien estuvo dispuesta desde el comienzo a asumir esta edición, con la tenacidad de Margarida Kroling Kunsch, presidenta de ALAIC, siempre abierta a sugerencias y propuestas para que nuestra asociación siga ocupando un lugar destacado en la investigación de la comunicación en nuestra región. A ambas les agradezco no sólo el empeño puesto en esta publicación, sino a los años dedicados a hacer posible que el estudio de la comunicación educativa sea permanente y cada vez más profesional.

Tal vez la relación más prematura entre los procesos de comunicación y otras áreas sociales, se dio en el terreno educativo. Y esto no es casual, ambas áreas de conocimiento se tocan una y otra vez tanto en la práctica como en los desarrollos teóricos. Este entrecruzamiento de la comunicación con la educación está presente en estas páginas, que fueron escritas a finales del siglo XX pero que constituyen una producción amparada en la larga relación entre comunicación y educación.

Estos trabajos poseen el toque de la diferencia, pero también el de la similitud. Diferencia porque son producto de la realidad cultural y social de cada uno de los países, instituciones y autores de los cuales provienen. Similares, porque tienen el sello común que les da el surgir de una realidad compartida: América Latina, una realidad con matices, diferencias, individualidades, pero que es también una suerte de manto bajo el cual cobijamos destinos comunes y metas compartidas.

Comunicación y educación. Perspectiva latinoamericana reúne 24 textos provenientes de nueve países de América Latina, y de España. El primer bloque de textos se titula Comunicación educativa y convergencia tecnológica. ¿Hacia un nuevo paradigma? Al colocar estos trabajos al inicio del libro lo hice con el propósito de abrir la edición con ponencias que abordan temas recientes referidos a la convergencia tecnológica.

Este apartado responde, por otra parte, a la convocatoria concreta bajo la cual nos reunimos en Santiago de Chile: Sociedad de la información. Convergencias, diversidades. Como expresara en párrafos anteriores, las nuevas tecnologías de información y comunicación han despertado un enorme interés no sólo en el ámbito de la investigación, sino de la realización de programas educativos diseñados a partir de esos nuevos medios, interés que se ve reflejado en el contenido de estas ponencias.

Esta primera parte incluye trabajos sobre las características de la convergencia tecnológica y su repercusión en la educación, en los procesos culturales y en el conocimiento (Crovi, Quiroz, Foncuberta, Ferreira da Silva y Sierra). Incluye también análisis de las redes, infraestructura que resulta indispensable en los procesos de convergencia aplicados al ámbito educativo (Fernández, Urribarri), así como las modificaciones que estos desarrollos tecnológicos han impuesto a los sistemas de educación inaugurando con ello una nueva etapa de la educación a distancia (Alberdi).

Bajo el título de Comunicación en las instituciones educativas agrupé ocho texto

 
1 En el mismo orden: Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura; Organización de los Estados Americanos; Consejo Regional de Educación y Formación para América Latina; Centro de Desarrollo en Formación Tecnológica; Banco Interamericano de Desarrollo.
2 Acuerdo de creación de la Dirección de Investigación en Comunicación Educativa, Diciembre de 1998.
3 Este documento puede cambiar de nombre, pero nos referimos a los documentos rectores de la política educativa mexicana para cada sexenio.
4 El concepto de educación tiene dos acepciones etimológicas de los vocablos latinos educare y educere. Educare significa “criar”, “nutrir” o “alimentar”, es decir educación entendida como actividad que consiste en guiar, conducir. Educere equivale a “sacar”, “llevar”, “extraer desde dentro hacia fuera”, es decir, encauzar las potencialidades ya existentes en el educando. Educación es el proceso de optimización intencional del hombre orientado al logro de su autorregulación e inserción activa en la naturaleza, sociedad y cultura. Se le identifica como un proceso activo e individual influenciado por el medio social en que se desarrolla el individuo; organizado, que funciona según reglas precisas, que tiene un pasado, una dinámica actual y proyectos de futuro. El término alude no sólo a la actividad o proceso, sino también el efecto de esa actividad. (García Aretio, 1989). La educación hoy día es entendida como un proceso interactivo entre el educando y su ambiente (educare) basado en su capacidad personal para desarrollarse (educere) (Castillejo, 1994).
5 La Tecnología Educativa, en su enfoque más actual, parte de la relación estrecha entre la ciencia y la tecnología, para proponer modelos y procedimientos que respondan a la complejidad de los procesos educativos y tomen en cuenta a los distintos agentes que participan en ellos: alumnos, docentes, currículo, para tratar de mejorar sus resultados. La acción de la tecnología educativa se dirige en particular hacia la atención de las áreas de la educación identificadas como problemáticas y se basa en la consideración de las interrelaciones que existen entre los elementos participantes. De ahí que su enfoque rebase la postura pedagógica vinculada a modelos como patrones de referencia y se encamine hacia los enfoques transdisciplinario y multidisciplinario para comprender y actuar, haciendo concurrir la teoría y la práctica. En Revista Tecnología y Comunicación Educativa. Un encuentro de los países de América Latina. Año 8, número 21, Marzo, 1993. México, ILCE, pp 3- 18
6 La investigación educativa tiene varios objetivos. El primero es aplicar el conocimiento educativo a problemas particulares; el segundo, incrementar el conocimiento; otro más, producir diversos materiales o recursos que puedan ser usados para facilitar procesos de aprendizaje (Romay, sf)
7 ILCE Dirección de Investigación y Comunicación Educativa, documento interno, spi. Febrero, 1999.
9 Consiste en el desarrollo de propuestas de acción basadas en disciplinas científicas referidas a las prácticas de enseñaza, que incorporando todos los medios a su alcance, responden a los fines que se pretende lograr, en los contextos sociohistóricos que le otorgan significación (Litwin, 1994)