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En nuestros días es común hablar de sociedad de la información quizá por la facilidad que tenemos para difundirla, obtenerla y conservarla sin restricciones de tiempo, espacio y lugar, y a que puede accederse a ella a través de medios impresos, audiovisuales e informáticos.

Como participantes activos de esta sociedad de la información, requerimos desarrollar nuevas habilidades para enseñar y aprender mediante el uso de la tecnología informática e Internet, lo cual implica en ciertos aspectos, replantear algunas de las estrategias que utilizamos para adquirir, difundir, intercambiar y producir conocimientos.

Leer en Internet exige al usuario una capacidad de asociación e interrelación de contenidos que han sido organizados y dosificados en múltiples enlaces, esta “lectura lateral” lleva implícita la navegación dentro del sitio Web, la interacción con la información a través de la computadora, así como una actitud crítica y evaluativa sobre la validez, confiabilidad y calidad de la información que se recibe.

En este caso, como en muchas otras actividades relacionadas con el aprendizaje con uso de medios, se induce a las instituciones educativas a la generación de modelos didácticos creativos, lúdicos, interactivos y colaborativos que permitan a sus estudiantes construir estrategias flexibles y dinámicas para la comprensión de diferentes formas de representación del conocimiento y de acceso a la información.

Diversos estudios nacionales e internacionales realizados sobre las etapas de adopción de la tecnología informática por parte de los profesores, muestran que aún queda mucho por hacer, ya que la mayoría de los docentes se encuentran en las etapas de involucramiento con la informática, dejando de lado las potencialidades pedagógicas de ésta.

Los hallazgos indican que es necesario fortalecer las estrategias de capacitación docente tanto en aspectos básicos del uso de la tecnología, como en el desarrollo de habilidades comunicativas y pedagógicas que permitan incorporar la computadora y el Internet a la enseñanza curricular.

Por otra parte, también es justo reconocer que si bien el docente tiene un papel estratégico en el uso pedagógico de la tecnología en la educación, también existe una multiplicidad de factores del ámbito escolar que determinan el logro y la calidad de los resultados, entre los cuales se pueden mencionar desde aspectos concretos y cuantificables como el equipamiento, las horas de práctica, el número de estudiantes por computadora, hasta elementos más cualitativos y de compleja medición como la actitud de los estudiantes y de los profesores, el compromiso por parte de las autoridades de la escuela, etcétera.

La dificultad para valorar la calidad del uso de la tecnología en la educación, condujo a diversas iniciativas internacionales para el establecimiento de estándares en el aprendizaje electrónico y adquirió particular fuerza con el e-Learning, debido a su rápido crecimiento en el mercado de la capacitación vía Internet. Si bien no se ha estimado el impacto que dichas especificaciones técnicas tienen sobre el modelo educativo, el diseño instruccional, el papel del tutor o del estudiante, los educadores deben estar atentos a los avances en el diseño de estándares de calidad relacionados con el uso de la tecnología en la educación.

Con este nuevo número de la revista deseamos, continuar el acercamiento con nuestros lectores, a través de las aportaciones vertidas en esta edición. Lo que seguramente permitirá mantener los lazos de colaboración y creatividad entre los diferentes miembros de la comunidad educativa. Esperemos que el contenido sea de su agrado y logre enriquecer sus actividades profesionales encaminadas a mejorar las aplicaciones en este fascinante mundo de la tecnología y la comunicación educativas.